Jordi Costa analiza el incierto futuro de la defensa del Barça en La Vanguardia. Muy acertado el análisis. Segurament, muy similar al que estarán haciendo los futuros rivales del Barcelona. Guardiola tiene un problema atrás y deberá solucionarlo. Innovar parece ser la mejor solución. Estoy con Costa, la pareja Piqué Busquets no me convence ante grandes equipos.
Una de las numerosas pancartas colgadas el sábado en el Camp Nou rezaba: “Abi, tu recuperación es nuestra victoria”. En lo humano y en lo deportivo, se podría apostillar. Y es que, asimilado el tremendo impacto de la enfermedad de Abidal e iniciado el proceso que debe llevarle al restablecimiento, lógicamente la cuestión prioritaria, al Barça le asalta también un problema futbolístico en los dos meses que restan de temporada.
Un repaso al inventario médico de la era Guardiola arroja la conclusión de que al Barça le han respetado las lesiones, puesto que no ha sufrido ninguna de larga duración. Y cuando el equipo no ha podido disponer de algún fubolista básico en momentos determinantes, como en la final de Roma, Guardiola siempre ha encontrado un recurso para que el bloque no notara ostensiblemente la ausencia. Sin embargo, esta vez es distinto. Coinciden la indefinida baja de Puyol con la enfermedad de Abidal, lo que deja al Barça sin sus dos centrales más rápidos, los encargados de compensar, con su capacidad de correr hacia atrás para corregir, el riesgo defensivo que asume un equipo que quiere jugar siempre en campo contrario.
Justo cuando la inquietud del barcelonismo se centra en la falta de puntería del equipo, el problema está en la otra punta del campo. Es obvio que el Barça no anda fino en el remate, pero eso no es más que una mala racha pasajera. No consigue cerrar los partidos, pero, hasta el momento, sólo ha cedido un par de puntos en Sevilla. Al Barça le falta definir, pero le sobra fútbol. No puede ser preocupante cuando, partido tras partido, genera muchas más ocasiones que su rival.
En cambio, la ecuación defensiva no tiene una solución tan evidente. Busquets ejerció de Piqué con eficacia ante el Arsenal porque, pese a ser centrocampista uno y defensa el otro, su misión es esencialmente la misma: mantener una buena colocación, guardar las espaldas de Alves y dar agilidad a la salida del balón, pero sin responsabilidad concreta en los marcajes. Lo que no tiene ahora mismo el Barça es un central rápido y marcador que compense el eje de la zaga. No lo tiene en el primer equipo ni en el filial.
En el primer partido sin Puyol ni Abidal, el sábado frente al Getafe, Guardiola situó a Milito junto a Piqué. La pareja ya sufrió en Gijón para contener la velocidad de Barral y tampoco el sábado transmitió seguridad a pesar del escaso bagaje ofensivo del adversario. Manu del Moral se coló solo entre ambos en el gol madrileño y tampoco mezclaron bien en la ocasión final de Albín, que pudo costarle un buen disgusto al Barça.
Más allá de que Milito esté lejos del tono competitivo que exigirá el tramo final de temporada, son dos centrales demasiado iguales y, sobre todo, demasiado lentos. Milito fue un central sensacional gracias a su colocación, anticipación y concentración, pero nunca fue rápido, y menos ahora tras la gravísima lesión que sufrió. Piqué necesita a su lado una figura que compense su lentitud en la arrancada, y tampoco Fontàs, un central exquisito en cuanto a técnica y colocación pero muy semejante a él físicamente, parece ser el complemento ideal.
La incógnita a corto plazo nos lleva a Vila-real, donde el Barça se las verá con Nilmar y Rossi, probablemente la delantera más rápida y móvil de la Liga. Y ni Busquets, ni Milito, ni Fontàs parecen centrales de garantías para esta ni para otras batallas que restan contra equipos que destacan por la velocidad de sus puntas.
El Barça sigue siendo el mejor equipo, favorito en Liga y Champions, y más una vez definido que el trayecto a Wembley podría haber sido mucho peor. Eso sí, Guardiola tiene por delante un encaje de bolillos para evitar que un equipo que ahora mismo sólo carece de puntería se deshilache por atrás