En sus últimos árticulos, anda Rubén Uría entretenido denunciando en sus artículos de Eurosport la fiereza del ventilador. El ventilador que hombres con chapela trasnochada han encendido desde hace ya varios meses y que parece llevarse todo por delante. Cualquier comentario, cualquier frase, cualquier idea es susceptible de ser “interpretada” por el ventilador, para después ser lanzada contra la figura de Guardiola y lo que representa. La maquinaria empieza a ser terrible; comenzó utilizando comentarios ambiguos como munición y a terminado por adoptar ideas que van contra la inteligencia. La última: jugar bien aburre -Clemente dixit. Clemente es amigo de crear polémicas para no pasar al olvido, el objetivo es crearla no creérsela. Esa es su causa. Causa común a los hombres del ventilador, aunque estos prefieren otro objetivo: no les importa tanto la presencia en los medios, ya la tienen adjudicada por el hecho de hacerse llamar periodistas, como la figura de Guardiola. Si no puedes tener al mejor, destrúyelo.
Al funeral de Ramón Moreira, fallecido a los 72 años, acudieron 52 de los 96 hijos que engendró a 49 mujeres diferentes. Se podría decir que la vida del bueno de Ramón fue de todo, menos aburrida. Del fútbol del Barça, el equipo más vistoso de la historia de este deporte, el que ha conquistado seis títulos en un año, el que se ha ganado la admiración del planeta y el que fabrica Balones de Oro en vez de comprarlos, también se podrían decir de todo. De todo, menos que aburre. Bueno, pues como de todo hay en botica, resulta que Javier Clemente se ha calzado las katiuskas y se ha metido de cabeza en un charco para airear que el fútbol del Barça le aburre. Una “rajada” que resulta munición pesada para esa legión de detractores culés, que esperan con la escopeta cargada en prensa, radio y televisión. Una bala de plata que el Comité de Actividades Anti-Guardiola, ávido de nuevos cofrades que reclutar para su causa, también va a disparar. El objetivo, poner el ventilador en marcha y salpicar de mierda al equipo de fútbol más plástico de la historia. Hay que destrozar la reputación del Barça de Guardiola por tierra, mar y aire. Y el discurso de Clemente les ha caído llovido del cielo. Leña al mono: ¿Aburre este Barça?
A ese clavo ardiendo de Clemente se han agarrado los profetas de la audiencia, para generar otro debate de marras, el enésimo. Uno más para la colección. Absurdo en su concepción, pero pinta reventón: ¿Aburre este Barça? La pregunta, de por sí, ya es un insulto a la inteligencia de los aficionados. Pero viene al pelo para justificar lo injustificable, para desprestigiar a Guardiola y para menoscabar a unos jugadores que demuestran que el fútbol tiene música en cualquier escenario y ante cualquier rival. Pero como la factoría de los asesinos de reputaciones es inagotable y se retroalimenta del odio ajeno – como la energía renovable fotovoltaica – , se lanza la duda como un cuchillo. ¿Aburre este Barça? Así funciona este “Gran Carnaval”, donde a cada éxito incontestable del Barça le sucede una nueva patraña, urdida con nocturnidad y alevosía, para anunciar que Guardiola y sus chicos están al borde del “fin de ciclo”.
¿Aburre este Barça? Todo sea para crear una atmósfera irrespirable donde la Santa Inquisición quema los méritos del Barça en su particular hoguera de vanidades. Todo forma parte de una interminable lista de despropósitos y golpes bajos. A bote pronto, ahí va la lista: El canguelo, el cagómetro, la mano negra, la mano culé, las provocaciones, la colonia que presuntamente mea el “ayatollah” Guardiola o la Qatar Foundation que mancha la virginidad de una camiseta. Y por supuesto, el Villarato, que como El Almendro, siempre a vuelve a casa por Navidad. Difama bien, porque beneficia ya sabes a quién. Consumir periodismo deportivo se ha vuelto tan desagradable que sólo resulta soportable con un fuerte blindaje psicológico, pero los apóstoles de la pseudo-realidad empiezan a encontrar personajes que comulgan con sus disparatadas y desesperadas cruzadas. El último es Clemente, que reclamar su cuota de vanidad y dice que el Barça aburre. ¿Aburre este Barça? Sólo los aburridos se aburren.